miércoles, 30 de noviembre de 2011

La Grosera Princesa Kassia

Había una vez, una pequeña y bella princesa llamada Kassia que vivía en un enorme casillo cerca de un bosque Todos los días, Kassia salía a caminar al bosque para distraerse. Pero no era lo único que hacia cuando iba al bosque, ella también iba para poder molestar a los animales que habitaban ahí.
Todas las mañanas, la Princesa Kassia pasaba por el  hermoso lago del bosque, donde se sentaba a la orilla por un rato. Ella esperaba en el pasto verde la llegada del pato. Cuando Kassia veía al pato acercándose, ella agarraba una piedra del suelo y la aventaba con todas sus fuerzas hacia al pato. La Princesa Kassia se reía y reía del pobre pato asustado y lo veía escapar mientras ella le lanzaba más piedras.
Luego de arrogarle piedras al pato del lago, ella seguía su camino. Caminaba hasta llegar a un gran árbol de manzanas rojas, ahí se trepaba y se sentaba en una rama. La Princesa Kassia esperaba al venado que siempre pasaba por ahí. Cuando el venado se aproximaba, la Princesa Kassia arrancaba las manzanas del árbol y se las arrojaba al pequeño venado. Ella se reía y reía del venado mientras lo vía correr con miedo.
La Princesa Kassia se bajaba del gran árbol y continuaba caminando por el bosque. Al llegar cerca de la madriguera del conejo, la Princesa Kassia ponía una deliciosa zanahoria a la entrada. Se escondía tras de un tronco y esperaba a que el conejo saliera por la zanahoria. Cuando el conejo salía, la Princesa Kassia saltaba de atrás del tronco y corría hacia el conejo. Ella lo correteaba por todo el lugar, riéndose del conejo. Cuando lo atrapaba, ella le jalaba las grandes orejas blancas y no lo soltaba. Después de maltratar al conejo lo dejaba ir  y se iba al catillo.
Un día los animales del bosque se reunieron con la hada. El Hada Isis era la reina del bosque y  la que cuidaba a los animales. El pato, el venado y el conejo le contaron lo que la Princesa Kassia hacia todos los días. El Hada Isis les prometió darle una lección a la princesa. Esa misma noche, el hada fue al cuarto de la Princesa Kassia, y la convirtió en una ardilla.
A la mañana siguiente la Princesa Kassia salió corriendo de su cuarto a pedir ayuda, pero nadie le hizo caso y solamente la sacaron a patadas hacia el bosque. Ahí se encontró a unos niños, y ella se acercó. Los niños la agarraron y empezaron a jalarle la cola y los cachetes. Después la dejaron y le aventaron piedras. Ella corrió a esconderse  al bosque y llorar. La Princesa Kassia estaba triste porque la habían maltratado. La princesa cerró los ojos y se acordó de lo que ella hacía con los animales del bosque y  en voz alta dijo que jamás los maltrataría otra vez. De repente, abrió los ojos y ya era humana otra vez, el hechizo se rompió.
Desde entonces la Princesa Kassia, iba al bosque pero a darles de comer a los animales y a cuidarlos. Nunca más fue grosera con los animales y todos vivieron felices para siempre.
                                                                        FIN

sábado, 22 de octubre de 2011

ESBELTA MUJER

Mujer que a diario brilla a lado del sol o de la luna. Bellamente delgada y de baja estatura con detalles que resaltan su belleza. Cabellera bien cuidada, lacia, de color castaño oscuro que como cascada cae ligeramente a los hombros. Facciones finas en su delgado rostro y una frente estrecha con un fleco cayendo con suavidad a su lado derecho. Dos cejas delgadas que  acompañan unos redondos ojos cafés, decorados con una fina línea, con delineador negro y pestañas enchinadas. Debajo de sus brillantes ojos, una perfecta nariz fina y recta. A los lados, rubor rosa resalta dos bellos pómulos. Esbeltos y finos labios acompañan a un mentón pequeño.  Seguido por un cuello delgado que llevan a hombros pequeños. Brazos bronceados por el sol, finalizando con unas suevas y pequeñas manos. Finos dedos con uñas frescas y limpias. Belleza que por dentro y por fuera es reflejada en todo momento.

jueves, 6 de octubre de 2011

MI ESPACIO

Estoy en un cuarto rectangular de cuatro paredes blancas. Veo enfrente una puerta  y a lado de ella un colgadero para zapatos. Al lado, en la esquina un bote de basura morado vacío.  A mi izquierda, antes de llegar a la puerta hay un sofá. Al lado un librero con unos tres libros, unos cuadernos, hojas y películas. Después del librero esta una mesa negra con una laptop y una impresora negra. También hay cuadernos de la escuela. A lado, está un gran closet de madera. En medio del closet hay ropa colgando, y abajo zapatos ordenados. A un lado del closet hay cajones llenos de ropa doblada, y del otro lado hay un espejo, maquillaje, perfumes y cremas acomodadas. También de ese lado hay más zapatos en cajas en la parte de abajo. Enseguida esta una cama individual recargada a la pared de mi mano derecha, con una colcha color aqua y muchas almohadas. En la cabecera un cuadro cuelga de un ángel y un bebé. Y finalmente en el techo cuelga el sol que ilumina mi espacio.